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Declaración de Melbourne (en español)

AIDS 2014 foto AP [1]

Foto: AP

 

Melbourne, Australia, julio 21 de 2014.

Nos reunimos en Melbourne, lugar tradicional de los pueblos Wurundjeri, Boonerwrung, Taungurong, Djajawurrung  y Wathaurung , los custodios originarios y duraderos de las tierras de la Nación Kulip, para  evaluar el progreso de la respuesta global al VIH y las direcciones a futuro, en la XX Conferencia Internacional de Sida 2014.

Nosotros, los firmantes y promotores de esta declaración, afirmamos que la no discriminación es fundamental para brindar una respuesta basada en evidencia, derechos y perspectiva de género contra el VIH, así como programas públicos de salud efectivos.

Para derrotar al VIH y alcanzar el acceso universal a la prevención, el tratamiento, el cuidado y el apoyo al VIH, nadie debe ser criminalizado o discriminado a causa de su género, edad, raza, origen étnico, discapacidad, creencias religiosas o espirituales, país de origen, estatus migratorio, orientación sexual, identidad de género, profesión, estatus penal, uso de sustancias ilícitas o por que viven con VIH.

Afirmamos que todas las mujeres, hombres, transgéneros e intersexuales adultos y niños están intitulados a la igualdad de derechos y acceso a la prevención, cuidado, tratamiento, información y servicios del VIH. La promoción de la equidad de género es esencial para la respuesta al VIH, pues permite conocer a los sectores más afectados. Adicionalmente, la personas que vende o vendió sexo y las personas que usan o usaron drogas tienen los mismos derechos que todas las demás personas, incluyendo la no discriminación y confidencialidad en el acceso al tratamiento y los servicios de salud de VIH.

Expresamos nuestra profunda y compartida consternación por la aplicación continua de leyes discriminatorias, estigmatizantes, criminalizantes y perjudiciales que permiten la creación de políticas y leyes que incrementan la vulnerabilidad al VIH. Estas leyes, políticas y prácticas incitan a la extrema violencia a las poblaciones marginales, refuerzan el estigma y socavan los programas de VIH y como tal son pasos significantes en retroceso a la justicia social, la equidad, los derechos humanos y el acceso a los cuidados de salud tanto para las personas con VIH como aquellas con mayor riesgo de adquirir el virus.

En casi 80 países, hay leyes inaceptables que criminalizan a las personas en base a su orientación sexual. Toda las personas, incluidas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales deben gozar de los mismos derechos de todas las personas. Todas las personas nacen libres e iguales y son miembros de la familia humana.

Los prestadores de los servicios de salud que discriminan a las personas con VIH o integrantes de los grupos de riesgo u otro tipos de atenciones médicos violan sus obligaciones éticas de cuidad y tratamiento de las personas de manera imparcial.

Por lo tanto, llamamos a la inmediata y unificada oposición a esas prácticas discriminatorias y estigmatizantes y urgimos a todos y todas los involucrados a implementar enfoques más equitativos y efectivos a través de las siguientes acciones:

-Los gobiernos deben revocar las leyes represivas y finalizar con las políticas que refuerzan la discriminación y estigmatizan las prácticas que incrementan la vulnerabilidad al VIH, así como aprobar leyes que promuevan activamente la equidad.

– Los tomadores de decisión no deben utilizar las conferencias o congresos internacionales de salud como plataformas para promover leyes discriminatorias y políticas que socaven la salud y el bienestar de las personas.

– La exclusión de las organizaciones promotoras de la intolerancia y discriminación incluido el sexismo, homofobia y transfobia contra los individuos o los grupos de los fondos de donación de los programas de VIH.

– Todos los proveedores de salud deben demostrar la implementación de políticas no discriminatorias como un prerrequisito para el acceso a fondos de  programas de VIH.

– Las restricciones para el acceso a fondos basadas en bandos contra la prostitución o la prohibición para comprar agujas y jeringas deben ser suprimidas debido a que de manera activa entorpecen la lucha contra el VIH, las infecciones de transmisión sexual y la hepatitis C entre trabajadoras y trabajadores sexuales y usuarios de drogas inyectables.

– La defensa por parte de todos los signatarios de esta Declaración de los principios de inclusión, no criminalización, no discriminación y tolerancia.

En conclusión, reafirmamos nuestro inquebrantable cometido de justicia, de acceso universal al cuidado y tratamientos y de apoyo a la inherente dignidad y derechos de todos los seres humanos. Todas las personas gozan de derechos y protecciones permitidas por los marcos internacionales de derechos humanos.

El final del Sida sólo será posible si superamos las barreras de la criminalización, el estigma y la discriminación que continúan siendo impulsores clave de la epidemia.

Para firmar la Declaración de Melbourne, visite el siguiente sitio web:

http://www.aids2014.org/declaration.aspx [2]