Exodus pide perdón

Por • 25 Jun 2013 • Arcoiris

Exodus Internacional, grupo cristiano dedicado a «curar» homosexuales durante 37 años, suspende actividades y pide perdón en una carta firmada por su presidente, Alan Chambers.

Lo siento

Hace tres años, Leslie y yo comenzamos una conversación sumamente pública con Lisa Ling del programa Our America, de la cadena televisiva de Oprah Winfrey (OWN), en relación con algunas de nuestras creencias más profundamente enraizadas sobre el cristianismo y la comunidad LGBT (lésbico, gay, bisexual y transexual). El día de hoy hemos decidido llevar esta conversación pública todavía más lejos. Aunque esta conversación ha encontrado y probablemente continuará encontrándose con muchas respuestas diferentes tanto de partidarios como de críticos, nuestro deseo es seguir con estas discusiones con la esperanza de llegar a un lugar de paz.

Hace varios meses, esta conversación me llevó a llamar a Lisa Ling para dar otro paso en este lioso viaje. Me preguntaba si ella nos ayudaría una vez más a desenvolver la historia cubriendo mis disculpas hacia la personas que había lastimado Exodus International. Nuestra iglesia ha sido pública y por tanto cualquier reconocimiento de error debe asimismo ser público. No siempre he sido el dirigente de Exodus, pero ahora lo soy y alguien debe finalmente apropiarse y reconocer el daño de otros. Lo hago angustiadamente, pero con disposición.

Es extraño ser alguien que ha sido dañado por el trato de la iglesia a la comunidad LGBT y también ser alguien que debe pedir disculpas por pertenecer al mismo sistema de ignorancia que perpetúa ese daño. Es como si acabara de despertar hoy a un sentido mayor de cuán doloroso es ser un pecador en las manos de la enfurecida iglesia.

Es también extraño ser un desterrado de poderosas porciones tanto de la comunidad LGBT como de la comunidad cristiana. Debido a que no estoy completamente de acuerdo con las mayorías vocales en ambos grupos y a que forjo un lugar de servicio nuevo en y a través de las dos, probablemente continuaré siendo un extranjero en algún grado. Me imagino que es muy similar a lo que le sucede a un hombre al que recientemente escuché en una conferencia, el Padre Elias Charcour, arzobispo católico melquita de Israel. Él es un cristiano árabe, palestino por nacimiento, y un ciudadano de Israel. Hablando de una contradicción andante. Cuando pienso en la tensión de mi situación, me conforta el pensamiento de él y su situación.

Mi deseo es alinearme completamente con Cristo, su Buena Nueva para todos y su ofrenda de paz en medio de las tormentas de la vida. Mi esposa Leslie y mis creencias se centran en torno a la gracia, la obra final de Cristo en la cruz y su ofrenda de relación eterna para cualquiera y todos los que crean. Nuestras creencias no se centran en “pecado” porque el “pecado” no está en el centro de nuestra fe. Nuestro viaje no ha tenido que ver con negar el poder de Cristo de hacer cualquier cosa –obviamente él es Dios y puede hacer cualquier cosa.

Con eso, he aquí una versión expandida de las disculpas que ofrecí durante una entrevista reciente con Lisa Ling a las personas dentro de la comunidad LGBT que fueron heridas por la Iglesia, Exodus International, y por mí. Me percato de que algunos dentro de las comunidades por las que me disculpo dirán que no tengo el derecho, como un individuo, de hacerlo en su nombre. Pero si la Iglesia es un cuerpo, con muchos miembros conectados al conjunto, entonces creo que lo que uno de nosotros hace bien lo hacen bien todos los demás, y lo que uno de nosotros hace mal todos los demás lo hacen mal, y me mantengo en pie con muchos otros que reconocen ahora la necesidad de ofrecer disculpas y hacer las cosas bien. Creo que esta apología –sin importar cuán imperfecta– es lo que Dios Padre quiere que haga.

A los miembros de la Comunidad LGBT:

En 1993 ocasioné que cuatro autos chocaran en cadena. En la premura de llegar a casa de un amigo, manejaba cuando una abeja comenzó a zumbar dentro del parabrisas. Golpeé a la abeja y cayó sobre el tablero. Un minuto después comenzó a zumbar de nuevo con furia. Tratando de golpearla de nuevo obvié completamente el hecho de que un camión público había parado tres coches delante de mí. También obvié que esos tres coches se detenían. A 64 km por hora me estrellé en el coche de enfrente causando una reacción en cadena. Resulté herido al igual que muchos otros. Nunca tuve la intención de que ocurriera el accidente. Nunca habría lastimado conscientemente a nadie. Pero lo hice. Y fue mi culpa. En mi apuro por llegar a mi destino, mi miedo a ser picado por una tonta abeja y mi distracción egoísta, lastimé a otros.

No tengo idea si alguna de las personas lastimadas en el accidente tuvieron efectos a largo plazo. Aunque no quería lastimarlas, lo hice. El hecho de que mi corazón no fuera malicioso no aminora su dolor o su sufrimiento. Siento mucho haberme distraído esa tarde de otoño y haber causado tanto daño a las personas y a su propiedad. Si pudiera deshacerlo lo haría absolutamente. Pero no puedo. Ruego porque la salud de todos los involucrados en el accidente se haya restaurado.

Recientemente, empecé a pensar otra vez cómo disculparme con las personas lastimadas por Exodus International, ya sea por la experiencia o por medio de su mensaje. He escuchado muchas historias de primera mano de gente que se llama a sí misma “sobreviviente ex-gay”. Historias de personas que fueron por ayuda a las iglesias o ministros afiliados a Exodus sólo para experimentar mayor trauma. He escuchado historias de vergüenza, mala conducta sexual y falsa esperanza. En cada caso al que fue atraída mi atención, hubo una acción veloz para quitar a estos líderes y/o sus organizaciones. Pero raramente hubo una disculpa o reconocimiento público de mi parte.

Y luego está el trauma que he causado. Hubo muchos años en los que convenientemente omití mi atracción constante hacia el mismo sexo. Tenía tanto miedo de compartirla como rápida y fácilmente lo hago ahora. Me traían una vergüenza tremenda y las escondía con  esperanza de que desapareciera. Mirando atrás, parece algo tan extraño que pensara que podía hacer algo por detenerla. Ahora, sin embargo, acepto estos sentimientos como una parte de mi vida que probablemente siempre estará ahí. Los días de sentir vergüenza acerca de ser humano de esa manera hace mucho que terminaron y me siento libre simplemente aceptándome, así como lo hacen mi esposa y familia. Y mis amigos lo hacen. Y Dios lo hace.

Nunca en un millón de años lastimaría intencionalmente a otra persona. Aun así, aquí estoy, habiendo lastimado a tantos al fallar en reconocer el dolor que causaron algunos afiliados a Exodus International y al fallar en compartir la verdad completa sobre mi propia historia. Mis buenas intenciones importan muy poco y fallan en disminuir el dolor y el daño que otros han experimentado en mi custodia. Todo esto ensombrece el bien que hemos hecho en Exodus .

Amigos y críticos nos han dicho que no es suficiente simplemente con cambiar nuestro mensaje o sitio web. No puedo simplemente seguir con mi vida y pretender que siempre he sido el amigo que anhelo ser actualmente. Entiendo por qué no me tienen confianza y por qué el odio a Exodus.

Por favor, tengan presente que lo siento profundamente. Siento el dolor y el daño que muchos de ustedes han experimentado. Siento que algunos de ustedes pasaran años buscando una solución a la vergüenza y la culpa que sentían cuando sus atracciones no cambiaron. Siento que hayamos promovido los esfuerzos para cambiar de orientación sexual y las teorías reparativas sobre la orientación sexual que estigmatizaron a los padres. Siento que haya habido ocasiones en las que no me enfrenté públicamente a personas “de mi lado” que los nombraban como sodomitas –o peor. Siento que, conociendo a algunos de ustedes muy bien, fallara en compartir públicamente que los gays y las lesbianas que conozco eran tan capaces de ser unos padres sorprendentes como los heterosexuales que conozco. Siento que cuando celebré a una persona que se acercaba a Cristo y rendía su sexualidad a Él, celebré cruelmente el final de relaciones que rompieron su corazón. Siento haber comunicado que tú y tu familia son menos que yo y la mía.

Más que nada, siento que tantos hayan interpretado este rechazo religioso de parte de los cristianos como un rechazo de Dios. Siento profundamente que muchos se hayan alejado de su fe y que algunos hayan decidido terminar con sus vidas. Por el resto de mi vida, no proclamaré sino la verdad del Evangelio, que es de gracia, piedad e invitación abierta a todos a entrar en relación irrompible con Dios todopoderoso.

No puedo disculparme por mis creencias bíblicas profundamente enraizadas sobre los límites que veo en las escrituras en torno al sexo, pero voy a ejercitar mis creencias con gran cuidado y respeto para aquellos que no las compartan. No puedo disculparme por mis creencias sobre el matrimonio. Pero no tengo deseo de combatir tus creencias o los derechos que buscas. Mis creencias sobre estas cosas nunca interferirán de nuevo con el mandamiento de Dios de amar a mi prójimo como me amo a mí mismo.

Ustedes nunca han sido el enemigo. Siento mucho haber sido el suyo. Espero que los cambios en mi propia vida, así como los cambios que anunciamos esta noche sobre Exodus Internacional, traigan resolución y muestren que soy serio tanto en mi arrepentimiento como en mi ofrecimiento de amistad. Prometo que los esfuerzos futuros se enfocarán en la paz y el bien común.

Avanzando, serviremos en nuestra cultura pluralista albergando conversaciones sensatas y sanas sobre género y sexualidad, asociándonos con otros para reducir el miedo, inspirar esperanza, y cultivar el florecimiento humano.

Alan Chambers, presidente de Exodus.

Un comentario to “Exodus pide perdón”

  1. susan dice:

    Esta carta esta llena de culpa y no debe ser así, no hay culpa, no hay pecado que necesiten castigos, solo existen errores de un Hijo De Dios que todavia no sabe que es completamente inocente porque es la imagen de Dios. Seamos credulos de la parabola del hijo prodigo donde no hay rendicion de cuentas, solo un padre que nos ama porque somos sus criaturas tan santas como él, el resto lo hemos inventado nosotros para olvidarnos de nuestra escencia

Nos interesa tu opinión