Edipo y otros complejos no resueltos

Por • 10 May 2013 • Reflectores

En «El Edipo imaginario o embarázame y vete», el dramaturgo Alberto Castillo Pérez lleva al público, por medio de la farsa, en un viaje a través de los enredos provocados por una maternidad obsesiva y una dependencia amorosa, casi infantil.

Por Rocío Sánchez

Dice el mito griego que cuando Edipo nació, el oráculo predijo a su padre, el rey Layo, que el niño lo mataría y se casaría con su madre. El rey, tratando de evitar la profecía, manda matar a su hijo. Pero, sin que lo sepa, su plan falla y Edipo regresa a la ciudad convertido en adulto y desconociendo su origen, por lo que cumple la profecía de unirse con su propia madre.

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, toma este nombre para bautizar un complejo que forma parte del desarrollo de los niños, en donde sus energías libidinales se dirigen a su madre y sienten deseos homicidas hacia el padre. Se dice que si el niño no logra superar esta etapa, tendrá problemas para relacionarse con las mujeres en su vida adulta.

En El Edipo imaginario o embarázame y vete, el dramaturgo mexicano Alberto Castillo Pérez lleva al público, por medio de la farsa, en un viaje a través de los enredos provocados por una maternidad obsesiva y una dependencia amorosa, pero casi infantil.

Una mujer desea desesperadamente tener un hijo. No quiere una pareja, sólo una célula, necesaria para cumplir su sueño de dar vida a otro ser. Pero el procedimiento no resulta sencillo; el hombre que eligió por su adecuada herencia genética, se enamora de ella, pues lo hace sentir tan bien, tan protegido, tan cómodo, tal como si fuera su madre.

Ésta, la primera obra de Castillo, se montó por primera vez hace veinte años. La respuesta fue polémica en aquel momento, pero hoy parece generar reacciones más virulentas por el hecho de atreverse a cuestionar la institución de la maternidad, una figura incuestionable en la cultura nacional.

¿De dónde surge la necesidad de debatir sobre una figura tan intocable como es la madre mexicana?
Siempre se toca la figura de la madre como toda bondad, toda amor, etc., y eso es mentira. Alrededor de la maternidad hay un montón de fantasías. Una de esas fantasías y quizá la más fuerte es la de tener los hijos para que te quieran nada más por ser madre, como si no hubiera nada que hacer más que parir para que te tengan que adorar.
No estoy juzgando la maternidad, la maternidad en sí misma me parece un acto de amor que tiene que ver con el ser humano y con que estemos todos aquí. En la obra me refiero a la institución de la maternidad, todo lo que se construye alrededor de ella que no es cierto, y que lleva a que se generen muchas frustraciones acerca de lo que debería o no debería ser una madre. Todo eso está construido socialmente y eso es de lo que me burlo.
No me burlo de que las mujeres tengan hijos y de que los hijos quieran a su madre, sino de los estereotipos como Sara García y todas las madres de esas películas que a todos nos han dado nuestra educación sentimental. Y seguramente es también un poco para terapiarme yo mismo.

Hasta ahora, la obra ha generado polémica…
Ha sido una reacción muy polémica. He recibido muchos insultos porque se me acusa de no ser políticamente correcto, de decir muchas cosas que no se dicen.
Esto me sorprendió muchísimo porque yo estrené esta obra hace 20 años y nunca hubo ese tipo de comentarios. Creo que de pronto esta corrección política nos está llevando a una parálisis de pensamiento que no debería ser, nos podemos seguir burlando, todo depende del contexto.
Esto es una farsa, es para reír, para burlarse, para hacer una catarsis. A mí me asusta un poco esta corrección política y esta extrema izquierda que de pronto se parece tanto a la extrema derecha que ya no encuentro la diferencia, cuando menos en las formas, se comportan del mismo modo.

La teoría freudiana, que delineó la figura del Complejo de Edipo, tampoco es políticamente correcta en la actualidad, sin embargo, el concepto de alguna manera sigue vigente.
En la obra hay varios rasgos que te hacen decir “esto no es tanto como lo marcaba Freud”. Por ejemplo, el personaje de Graciela se burla de esto al responder qué pasaría si su hijo fuera homosexual: “Mejor, para que no tenga ninguna otra mujer más que yo”. Que además es otra de esas grandes fantasías maternales que están ocultas y que es una de las grandes fantasías de las madres de hijos gays. No por nada hay un montón de hijos gays que se quedan a cuidar a la madre. Esto se ha empezado a convertir en una especie destino no buscado pero al mismo tiempo, una manera de pagar culpas o qué sé yo.

¿Qué va a encontrar el público en El Edipo imaginario…?
Actualmente se hace muy poca farsa en México. La farsa no es lo mismo que la comedia. Te ríes mucho, son situaciones muy ridículas, muy divertidas, pero son profundas, porque la comedia nada más se burla del vicio, de la parte superficial, pero la farsa va a lo profundo del inconsciente. Te puedo confesar que cada vez que veo la obra tengo unos sueños terribles porque me río mucho, pero hay algo que se conecta con nuestras fantasías no dichas y no confesadas.
La gente va a encontrar muchísima diversión pero una diversión muy ácida, muy cruda, y unas risas que van hacia uno mismo.

Con las actuaciones de Yolanda Ventura, Lupita Sandoval y Beto Torres, bajo la dirección de Rodolfo Portal de la Cruz, El Edipo imaginario o embarázame y vete se presenta los martes a las 20:30 horas, en el Teatro Julio Prieto (antes Xola), en el Distrito Federal.

Facebook: ElEdipoImaginarioMX
Twitter: @EdipoMX

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