¿Es el suicidio la solución? Entrevista con Joseluis Canales

Por • 23 May 2013 • Cuerpo sano

Todos los intentos suicidas tienen que ver en con la desesperanza, que es la creencia de que no importa lo que hagas, nada va a mejorar. El psicólogo Joseluis Canales, a través de su libro, busca explicar a las personas que todo, lo bueno y lo malo de la vida, termina por pasar.

Por Rocío Sánchez

Cristian, de 18 años, se lanzó a las vías del Metro de la ciudad de México, el martes 21 de mayo. Ana Victoria acababa de confirmarle que su noviazgo estaba terminado. Él le prometió que no volvería a molestarla, ella se dio media vuelta para salir de la estación La Raza y comenzó a escuchar gritos de la gente en el andén. Al voltear, se dio cuenta de que Cristian se había suicidado.

¿Qué motivos llevan a una persona a quitarse la vida? ¿Qué tipo de sufrimiento, de rencor, de vacío, influyen para que alguien a tomar esta decisión? ¿Cómo, quienes se quedan, pueden comprender lo que sucedió? Para responder a estas y otras interrogantes acerca de un tema que hasta ahora se ha considerado tabú, el psicólogo Joseluis Canales escribió el libro Suicidio. Decisión definitiva al problema temporal (Editorial Palibrio, 2013).

Con más de 15 años de experiencia en atención directa, Canales explica que, aunque a veces pueda parecer lo contrario, el suicidio no es algo impulsivo. En promedio, una persona planea durante 9 meses la forma como se quitará la vida, dónde y con qué lo hará, quién quiere que encuentre su cuerpo, etcétera. Todo esto en medio de una fuerte depresión.

Incluso si llegara a fallar en el intento, las estadísticas señalan que 60 por ciento de la gente que ha intentado suicidarse lo volverá a intentar aunque reciba tratamiento psicológico, pues el cuadro de un suicida es complicado de tratar.

En entrevista con Letra S, Joseluis Canales explica cuál es el proceso que vive un suicida y cuenta por qué decidió escribir este libro en segunda persona, para así hablar directamente a algún lector o lectora que pudiera estar considerando la idea de matarse.

¿Qué camino recorre una persona entre el sólo deseo de morir y el momento de emprender un acto suicida?

A diferencia de lo que la gente cree, el suicidio no es impulsivo, es lo más planeado del mundo. ¿Cómo empieza? Justamente con las ideas de “ya no quiero vivir”, “si no estuviera aquí, todo estaría mejor”, “qué ganas de ya no amanecer”, “qué ganas de ya no existir”. Ese es el primer paso. Eso se llama ideación suicida.

Después viene otra fase llamada comportamiento suicida. En ella, la gente empieza a correr riesgos innecesarios para ver si la vida, las circunstancias, acaban con su existencia. En algunos casos funciona: manejar temerariamente, tener sexo sin protección, abusar del alcohol o de las drogas.

Después de esa fase viene el plan suicida, que es cómo le voy a hacer para quitarme la vida. “Me voy a tomar pastillas”, y empiezo a conseguir las pastillas; “me voy a dar un balazo”, consigo la pistola. Lo que puede ser impulsivo es el momento de llevarlo a cabo, pero no la decisión en sí misma. La gente alrededor, como no conoce todas estas fases por las que pasa el suicida, cree que por esta razón tan aparentemente absurda, la gente se quitó la vida, pero no es cierto, ya estaba decidido, este pequeño evento fue un disparador.

Un medio de comunicación como el Internet, ¿está jugando algún papel en reforzar o apoyar la idea del suicidio?

El Internet es una gran herramienta porque te provee de muchísima información, pero no toda la información es veraz ni ética. Desgraciadamente, igual que para la anorexia o la bulimia, o para las adicciones, hay páginas que te dicen cómo hacerlo.

Si me preguntas si creo que porque alguien lea eso se le prende la idea de suicidarse, no lo creo. Alguien se mete a esas páginas porque ya está buscando cómo hacerlo.

Uno de los grandes mitos del suicidio es que hablar del tema mete en las personas la idea de suicidarse. Eso no es cierto.

¿Todos los suicidas están deprimidos?

Todos los suicidas padecen algún tipo de depresión. Hay muchos tipos de depresiones. Está, por ejemplo, la depresión exógena que tiene que ver con un evento externo, como cuando pierdes un ser querido; o hay depresión endógena, donde por herencia genética tiendes a caer en depresión, por mencionar algunas.

Lo que es un hecho es que nadie se suicida en el mejor momento de su vida. Todos los intentos suicidas tienen que ver con la desesperanza, que es la creencia de que no importa lo que hagas, nada va a mejorar. El suicida cree que no importa lo que haga, todo va a seguir igual, pero eso es un error. Todo termina por pasar, pero el suicida no lo puede ver.

Todos los suicidas están deprimidos pero no todos los deprimidos intentan suicidarse, afortunadamente.

Uno de los estereotipos sobre las personas suicidas es que se dieron por vencidas, que no tuvieron el valor para sobrellevar una pena. ¿Qué otros estereotipos hay?

Hay muchos mitos alrededor de los suicidas. El más común es que sólo se suicidan los locos, los valientes y los cobardes. La realidad es que se suicidan los deprimidos y los desesperanzados.

Otro mito es que el suicida nunca avisa que se va a matar. La realidad es que el suicida siempre va dejando pistas, lo que pasa es que los demás no tenemos la obligación de leerlas como tales.

Otro de los grandes mitos es que hablar de suicidio mete en la gente la idea de suicidarse; al contrario, hay que hablar del tema para que la gente lo conozca y entienda.

Hay una perspectiva que dice que la vida es de la persona y que ésta puede elegir terminar con ella cuando así lo juzgue conveniente.

Creo que es una pregunta mucho más ética y filosófica que una pregunta para un psicólogo, pero mi respuesta sería: sí, considero que cualquier persona tiene el derecho a quitarse la vida porque es su vida, es un regalo que alguien le dio, llámese la vida, Dios, la naturaleza. Sin embargo, hay que tener claro que hay una consecuencia al quitarnos la vida. El daño colateral –y me enfoco mucho en esto en el libro– que lleva cualquier suicidio es enorme.

El suicida siempre cree que va estar mejor él y el mundo sin él, y la realidad es que la herida que deja es para toda una vida, y eso es lo que no se vale, es injusto por parte del suicida. Él o ella destroza muchas vidas con su muerte, porque priva a la gente que lo quiere de poderlo ayudar, y eso es algo totalmente soberbio: privarle a alguien de poderte ayudar.

¿Esa es una de las motivaciones del suicidio, castigar a alguien?

Siempre. El suicida en el fondo tiene la fantasía inconsciente de que con su muerte regresará a una persona o a un grupo de personas la culpa y el sufrimiento que lo han hecho cargar.

El libro está escrito en un tono para acercarse a la persona que está en riesgo de suicidio, pero también puede ayudar a que otras personas comprendan la problemática.

Escribí este libro como hablando a una persona que estuviera pensando suicidarse, no únicamente pensando en ese grupo sino para que los demás nos pusiéramos en sus zapatos y entendiéramos cómo se siente.

El libro tiene dos objetivos principales, el primero es que una persona que está pensando en quitarse la vida lo reconsidere y evalúe todas las situaciones con las cuales se relaciona el suicidio, de manera que pueda replantear su proyecto de vida. Y dos, para que los que nos quedamos y vivimos un suicidio cercano entendamos qué fue lo que pasó con una persona que se quitó la vida. El suicida genera muchísima culpa en los que se quedan y mucho de lo que dice el libro es que nadie puede ser más responsable de la propia vida que uno mismo.

Está dirigido al público en general pero también al personal de salud para saber cómo identificar a un suicida, cómo abordarlo.

¿Es importante buscar ayuda con un especialista?

Definitivamente, la depresión es una enfermedad que requiere de un tratamiento específico. Lo que las personas decimos coloquialmente a una persona deprimida es una verdadera tontería, aunque lo hacemos de buena fe. Si el hombre pudiera tener ánimo, lo tendría, pero no tiene. “Échale ganas”, decimos; si la persona pudiera echarle ganas, se las estaría echando.

En el libro hablo de la importancia de pedir ayuda a la persona correcta. Si tengo un problema espiritual, debo acercarme a un guía espiritual, pero si tengo un problema emocional tendré que acercarme a un especialista emocional, que es un psicólogo o un psiquiatra.

De acuerdo con Joseluis Canales, el 20 por ciento de la población está o estará próximamente en un estado depresivo. “No podemos esperar a que la vida sea color de rosa, porque la vida nunca sale como nosotros la planeamos. Pero una cosa es segura: todo va a pasar, no importa lo que estés viviendo. Puedes estar en un muy buen momento de la vida, y este momento de vida pasará. O puede ser que estés en un pésimo momento de vida y ese pésimo momento también pasará. Lo bueno de lo malo es que pasa”.

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