Breve historia del término gay

Por • 22 Oct 2012 • Arcoiris

Un recorrido por la añeja historia de la palabra que hoy define una identidad no sólo sexual, sino también cultural y social.

Por Gustavo Y. Sánchez Marcial

Con el paso del tiempo la palabra gay ha pasado de una lengua a otra con un sólo significado y con algunas adiciones; sin embargo, es hasta la década de los años sesenta del siglo XX cuando se deshace de sus primigenias connotaciones para tomar un concepto más amplio.

Un breve registro etimológico de la palabra lo hace Sergio Téllez-Pon para distinguir entre la literatura queer y la literatura gay en Por una literatura queer[1]. Ahí, el autor rastrea una primera forma en el latín con el término gaudium, el cual tenía un significado de “gozo o gozoso”.

Ya en el año 1110 se encuentran registros de la palabra en la lengua de oc u occitano, con los términos gai y jai, los cuales tenían el mismo significado que el del latín. Luego, en la misma región, sólo que en el dialecto provenzal se popularizó el término gayoleiru, al cual se le aumentaba el sentido de alegre. Precisamente en dicha región, sólo que años después surge el Consistòri del Gai Saber, una academia  poética fundada en Toulouse alrededor del año 1323 para preservar la tradición trovadoresca de los siglos XI y XII (también llamada Consistòri de Tolosa, es decir, Toulouse en occitano).

Dicho vocablo latino, siguiendo la investigación de Téllez-Pon, pasó al inglés aproximadamente entre los siglos XI y XIV, por el término gayo del galorrománico. En ese tiempo, menciona Sergio Téllez, en Inglaterra el francés era la lengua predominante, fue por ello que muchas palabras de origen francés pudieron quedarse en la lengua anglosajona luego de 1250 cuando fue restituida como lengua oficial.

Con la connotación de alegre, festivo y divertido, el termino gay  perduró en el inglés. En ese tiempo no tenía ninguna relación con lo sexual, aunque existen versiones donde se mencionan asuntos de esta índole. Por ejemplo, se suele nombrar la frase gay boy para relacionar el término con asuntos sexuales, ya que supuestamente era un eufemismo en la Inglaterra de aquel tiempo semejante al que actualmente existe en español: chico de la vida alegre o mujer de la vida alegre[2]. El término y su aspecto sexual anterior al siglo XX suelen estar relacionados con historias semejantes a la anterior.

Antes del siglo XX existían diferentes términos para identificar a las personas que sostenían relaciones sexuales con otras de su mismo sexo, fue el caso de “pedófilo”, empleada por Claude Françoise Michea; o bien, “uranista” propuesto por Karl H. Ulrich “para describir a los varones que tenían, de manera congénita e irreductible, un alma de mujer dentro del cuerpo masculino”[3]. El término homosexual lo utilizó en 1869 Kart Kertbeny, médico alemán, en un panfleto como un sistema de clasificación sexual, donde también mencionaba a los heterosexuales y monosexuales. La homosexualidad en ese tiempo era vista como una enfermedad y el término se relacionaba más con una patología, dejando de lado el aspecto cultural, social y político de este grupo social.

Un primer movimiento gay surgió en Alemania con la creación del Comité Científico-Humanitario fundado en 1897 por Magnus Hirschfeld. La organización buscaba derogar el artículo 175 del Código Penal alemán, el cual castigaba la homosexualidad. El movimiento buscó por medio de una petición firmada por prominentes personajes, como Albert Einstein, Herman Hesse, Rainer Maria Rilke, la abolición de dicha ley. En 1898 y luego en 1920 la petición se llevó al parlamento, con ciertos progresos en la segunda ocasión que se perdieron luego de la llegada al poder del Partido Nazi.

Visibilidad contemporánea

Es a finales de la década de los sesenta del siglo pasado cuando la palabra gay aparece para quedarse, ya no en el inglés, sino trascender a todas las lenguas del mundo. El segundo movimiento homosexual o Movimiento de Liberación Gay, surge en Nueva York cuando la policía desaloja un bar, el Stonewall Inn, con alto grado de violencia (1969). Los disturbios luego del desalojo duraron tres días y ayudaron para que el movimiento tomara fuerza nacional e internacional por la lucha de los derechos civil de este grupo.

Con medios un tanto radicales en Estados Unidos, el movimiento exigió no sólo el alto a la discriminación que se le hacía en la vida diaria, sino el respeto a sus derechos, además de luchar contra la discriminación y los abusos de los cuales eran víctimas. La palabra gay que al inicio tenía un significado simple, que fungía como un adjetivo, ahora pasaba a englobar a todo un grupo de personas que luchaban por sus derechos y por reivindicar su estilo de vida. Sobre lo anterior, el antropólogo César Octavio González Pérez escribe:

La palabra gay surgió como un mecanismo de autoadscripción de los homosexuales para escapar de las taxonomías peyorativas que para ese entonces les eran impuestas. Sin embargo, desde un principio el ser homosexual no implicó el ser gay, no obstante, el ser gay sí implicaba el ser homosexual.[4]

La palabra se utilizó también como acrónimo (Good As You, “tan bueno como tú”) en esta lucha para mostrar la igualdad que propugnaban, ya que no sólo eran personas con cierta preferencia sexual, sino que representaban un grupo más amplio, así que:

La palabra gay se usó para borrar el estigma ocasionado por muchas otras de las palabras y sus connotaciones con las que se aludían a los homosexuales, las cuales preconcebían la interpretación de los sujetos que se orientaban a sostener relaciones sexuales con individuos de su mismo sexo. Los homosexuales, con la palabra gay, se hicieron de una identidad.[5]

El movimiento convivió en Estados Unidos con otros de gran envergadura, como el movimiento afro-americano por los derechos civiles, el movimiento feminista y aquellos que estaban en contra de la guerra de Vietnam. Utilizando formas semejantes de lucha, el movimiento gay de los Estados Unidos fue ganando territorio y sobre todo derechos, lo cual permitió que en otros países surgieran movimientos similares. En 1973  la Asociación Americana de Psiquiatría retiró la homosexualidad de sus criterios de diagnósticos de enfermedades mentales y el 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud hizo su parte.

Desde ese entonces la palabra gay dejó su significado antiguo, para transformarse en una palabra que cuenta con una carga política, histórica y social. En la actualidad el término clasifica a un grupo específico (cabe señalar que en E. U. gay es un término para hombres y mujeres y en Latinoamérica se refiere sólo a hombres) de un conjunto cada vez más heterogéneo donde conviven: travestis, transexuales, lesbianas  bisexuales, etc. Por ello, se ha mencionado últimamente la palabra queer, con la cual se desea englobar a todos estos grupos.[6]

En lengua española, la palabra gay se perdió con en el tiempo. Fue  hasta 2001 cuando el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, en su vigésima segunda edición, la incorporó, pero no ya como palabra extranjera, sino como perteneciente al idioma. Y cabe destacar que la RAE recomienda su pronunciación como /gai/ y no de la manera inglesa /guei/[7].


[1] Téllez-Pon, Sergio. “Por una literatura queer”. Luvina. Universidad de Guadalajara, N° 60. Otoño 2010.

[2] “Sobre la palabra ‘gay’: etimología y plural”. Del castellano. [En línea] Disponible en: http://www.delcastellano.com/2009/07/19/sobre-la-palabra-gay-etimologia-y-plural/

[3] Gónzales Pérez, César Octavio. “La identidad gay: una identidad en tensión. Una forma de comprender el mundo de los homosexuales”. Desacatos, N°6, primavera-verano 2001. Pág. 100. [En línea] Disponible en: http://www.ciesas.edu.mx/desacatos/06%20Indexado/1%20Saberes%204.pdf

[4] Ibíd., pág. 104

[5] Ibíd., pág. 105.

[6] Téllez-Pon, Sergio, Op. Cit.

[7] “Gais es el plural de gay” http://www.fundeu.es/recomendaciones-G-gais-es-el-plural-de-gay-360.html

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