Las otras familias

Por • 24 Abr 2012 • Arcoiris

Es curioso, vi las dos películas el mismo fin de semana con un día de intervalo, y tal pareciera que la primera historia ocurre medio siglo después de la segunda. Si bien las dos se ubican temporalmente en la actualidad, el modo en que abordan la realidad de una familia con padres del mismo sexo, incluso la manera en la que presentan a las dos parejas homosexuales.

Por Miriam Jerade Dana*

Recientemente estuvieron en cartelera dos películas sobre el tema de las familias plurales: Los niños están bien, filme americano de Lisa Cholodenko y la producción mexicana La otra familia, de Gustavo Loza. La primera trata de una pareja de mujeres, Nic (interpretada magistralmente por Anette Bening) y Jules (Julianne Moore), que tienen dos hijos: ella, Joni (en honor a la cantante Joni Mitchell) de 18, y él, Laser, de 16 años. La trama comienza cuando Joni decide buscar a Paul, el donador de esperma que comparte con su hermano junto con media carga genética. Nic, Jules, Laser y Joni viven en una hermosa casa en Los Ángeles, Nic es una doctora exitosa y Jules es más bien madre de familia aunque ha intentado de manera inconsistente ingresar al mundo laboral. Jules descubre un deseo sexual hacia Paul y ellos viven un amorío, lo que crea una crisis familiar cuando Nic se da cuenta de que Jules la engaña con un hombre y los niños ven su estabilidad familiar y emocional amenazada.
La otra familia trata de un niño encantador de siete años, Hendrix, hijo de una madre adicta, quien es conducido por una amiga de su madre a casa de una pareja para que lo cuide mientras a ella la internan a la fuerza en una clínica de rehabilitación. Jean Paul y Chema llevan diez años juntos y supuestamente deberán hacerse cargo de Hendrix. En el desarrollo de la trama, ellos se vinculan e involucran cada vez más con él y van descubriendo su propio deseo de paternidad (y de maternidad) hasta vislumbrar la posibilidad de adoptarlo. La película tiene un formato de telenovela, un guión plagado de clichés con personajes buenos y malos, pobres y ricos (por supuesto que la pareja gay que recibe a Hendrix son de los buenos y ricos).
Es curioso, vi las dos películas el mismo fin de semana con un día de intervalo, y tal pareciera que la primera historia ocurre medio siglo después de la segunda. Si bien las dos se ubican temporalmente en la actualidad, el modo en que abordan la realidad de una familia con padres del mismo sexo, incluso la manera en la que presentan a las dos parejas homosexuales (o a las tres, pues La otra familia muestra también la historia de una pareja lesbiana que planea tener un hijo por inseminación artificial) nos habla también de la disparidad entre la sociedad mexicana y la californiana, nos remiten a la calidad de la reflexión que cada película exige de sus espectadores. La trama melodramática y el discurso de los personajes de La otra familia son como los abuelos de los niños que están bien: adolescentes sanos, inteligentes, en una familia armónica con sus defectos, sus virtudes y su crisis.
De hecho la problemática de Los niños están bien no está centrada en el hecho de que dos mujeres puedan educar hijos, o de si ellos pueden integrarse a la sociedad (que es una falsa pregunta o el argumento de quienes no creen en las familias plurales porque se rehúsan a que la sociedad cambie y con una excusa hipócrita dicen que no se van a integrar, o que los otros niños -sus propios hijos- los van a molestar en la escuela y que ellos no se hacen responsables de haber educado bullers homófobos).
En el título de la obra está la respuesta a quienes piensan que los niños pueden intrínsecamente sufrir la ausencia “estructural” de un padre o de una madre (que en ciertos casos ha sido la postura conservadora de ciertos psicoanalistas y de una noción inamovible del Edipo, con el pretexto de un orden simbólico que predetermina los orígenes heterosexuales de la cultura, que hasta ahora nunca han comprobado) y sobre todo, de los conservadores y moralistas que ven una amenaza a la cultura, porque saben que darle lugar a las otras familias es poner en cuestión valores morales y políticos –el Estado se basa en una idea de familia y a la vez legitima y reconoce las distintas formas de vida sexual. Sin embargo, en México las familias con padre y madre no son la regla, existen muchas de esas otras familias de madres solteras, de tíos que son padres, y desde hace mucho existe la opción para dos mujeres de quedarse embarazadas con algún amigo y tener un hijo.
La película de Cholodenko contradice a los primeros conservadores. Los hijos de Nic y Jules viven con las inquietudes de cualquier adolescente, el hecho de tener dos mamás les genera conflicto, por ejemplo, cuando Joni le llama por primera vez a Paul, le explica que él fue el donador de esperma para que sus dos mamás pudieran embarazarse. En otra escena, Paul va a un asado a casa de la familia y ellas le cuentan su historia de amor. Laser y Joni pueden hablar con sus madres y hasta con su padre biológico de casi cualquier tema. Hay una escena de la película que me parece genial: Laser, el hijo, indaga en el cajón del cuarto de sus mamás y encuentra una película pornográfica de un hombre masturbándose, cuando él les pregunta, con cierto desconcierto, por qué ven eso y no pornografía de mujeres, Nic que es más estricta lo regaña por husmear en sus cajones, pero Jules le explica que la pornografía de mujeres es más bien para hombres y que puesto que la excitación de una mujer es interna, les gusta ver una excitación externa. La película en ese sentido es maravillosa, porque va refutando nuestros prejuicios y los clichés de la homosexualidad, si bien la familia que forman dos lesbianas reacciona de manera muy parecida a como reaccionarían unos padres heterosexuales de California.
Uno de los factores que más me impresionó de la película de Cholodenko es que cuando Jules decide tener una aventura sexual con Paul, ella tiene una crisis con su identidad sexual, pues ella se define como «gay»; incluso cuando su pareja, Nic, se entera de que la ha engañado con un hombre, su primera reacción es preguntarle si desde ahora va a ser heterosexual. Me parece que todas las personas podemos tener inclinaciones bisexuales y podemos probar cualquiera de las dos realidades aunque estemos más inclinados hacia uno u otro sexo, al final del día, las personas no se enamoran de géneros sino de personas, con historias singulares, con gestos únicos. La crisis empieza con las etiquetas, “soy gay”, “soy heterosexual”, esto tiene que ver con las definiciones y sus normas que introyectamos, así como para alguien puede ser difícil aceptar su homosexualidad y definirse como “gay”, en la película esto se invierte por un momento. En el caso de Jules, como si la palabra “straight”(heterosexual) le cayera encima como un balde de agua fría. La película resuelve bien el conflicto pues Jules sabe que con Nic ha construido una familia, y si bien el matrimonio y la vida en pareja no son fáciles, ella prefiere quedarse, a diferencia de Paul, el donador de esperma, que es la contraparte de Jules, pues ha tenido éxito en el mundo laboral pero a través de los niños se da cuenta de su deseo de hacer una familia. Es ese mismo deseo lo que llevó a las dos madres a buscar un donador de esperma y no, como en La otra familia la pareja de lesbianas que busca que el hermano de una sea el donador, es decir, están más focalizadas en la cuestión genética y en la logística, que en formar una familia.
En La otra familia hay una pareja heterosexual que ha perdido un hijo, él es una especie de hombre de negocios gangster que engaña a su esposa. El padre le sugiere que la deje, pues ella ya no puede darle hijos (o sea, nos sugiere que una mujer sólo sirve para parir). Este hombre (de cuyo nombre no puedo acordarme, como del de la mayoría de los personajes de la película, porque son personajes poco profundos, sacados de cualquier telenovela, como los dos sirvientes que trabajan en la casa de la pareja que adopta a Hendrix) hace un trato con el dealer amante de la mamá del niño para comprarlo. Habiendo visto las dos películas, me gusta pensar que la familia de Nic, Jules, Laser y Joni contradicen a la pareja del empresario y su esposa infeliz, la discusión de la pareja gay que va a adoptar a Hendrix pero que está agobiada porque sus amigas lesbianas tengan un hijo por inseminación artificial, el cura que pide dinero para que el niño entre a una escuela religiosa privada, todas estas escenas se caen ante una familia moderna, en una sociedad más equitativa y menos prejuiciosa, donde los niños están bien, yo diría, están mejor.

* Licenciada en filosofía por la UNAM (premio Norman Sverdlin 2004-2005). Maestra en filosofía por la universidad Paris X Nanterre. Doctorada por la École Normale Supérieur, rue d’Ulm, Archives Husserl- Paris IV Sorbonne.

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