Somos familia

Por • 02 Mar 2012 • Por mis derechos

El periodista y activista Antonio Medina reflexiona sobre las primeras familias homoparentales que se han constituido legalmente en el Distrito Federal.

Por Antonio Medina

Para Jorge y Mateo, mis dos amores

Las familias homoparentales siempre han existido. Han sido una minoría que con el paso de los años y algunos sucesos libertarios gestados desde la sociedad civil, han comenzado a salir a la luz.
Estas familias, conformadas por dos hombres o dos mujeres, hoy en día tienen todas las herramientas jurídicas para que el Estado les reconozca derechos en el Distrito Federal con validez en todo el territorio nacional. Uno de esos derechos, el más polémico, es la adopción de infantes, que desde marzo del 2010 pueden hacer, siempre y cuando, igual que las parejas heterosexuales, cumplan con una serie de requisitos que garanticen el sano desarrollo psicoemocional de los menores.
Gracias a este derecho, derivado de la modificación de ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo desde 2010, tres de estas parejas han podido integrar a sus familias bebés adoptados.
Una de las parejas está conformada por dos mujeres, en la que una de ellas adoptó al menor de su compañera, pudiendo con ello otorgarle los beneficios que tiene como trabajadora de una institución pública.
Otra pareja, ésta de varones, adoptó a una niña de poco menos de un año, que desde su nacimiento vivió en una casa de cuna. Los padres debieron demostrar al juez su amor por la niña asistiendo cotidianamente a dicho lugar para darle sus alimentos, vestirla y jugar con ella. Una vez demostrados los vínculos entre los padres y la niña, el juez falló a favor de los solicitantes.
La tercera pareja está formada por dos hombres. Ellos adoptaron a un recién nacido, cuya madre decidió, meses antes del alumbramiento, dar en adopción a su hijo a esa pareja, por lo que se llevó a cabo una adopción directa en la que la madre ratificó ante el juez su voluntad.
En los tres casos, los trámites se llevaron a cabo en el DIF del Distrito Federal, donde abogados, psicólogos y trabajadores sociales, lejos de prejuicios y animados por el interés superior de los infantes, debieron comprobar la autenticidad de la información aportada por las parejas, su forma de vida, su entorno social y familiar, además de los recursos económicos que garanticen el buen desarrollo de los infantes, más allá de los nobles deseos de los adoptantes.
Una vez que reunió la información, el DIF, como coadyuvante de los solicitantes de adopción ante el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, entregó los datos recabados para que ese poder determinara si eran aptos para ejercer la paternidad o maternidad.
A decir de una de las parejas, el trámite en el DIF fue consistente y estricto, aunque siempre hubo disponibilidad del personal, pues la preocupación principal de la institución fue garantizar que tanto los adoptantes como los infantes pudieran gozar del derecho a tener una familia, tal como lo hace el DIF con parejas heterosexuales.
A propósito del día de la Familia, que impulsan grupos conservadores con el claro objetivo de reconocer solamente a las familias conformadas por padre, madre e hijos, estas familias homoparentales –si bien el proceso legal les fue favorable– tienen el gran reto cultural de convivir de manera cotidiana en sociedad con sus hijos e hijas, sin que los prejuicios y la discriminación les afecte como familia.
Los infantes de estos tres núcleos familiares llevarán los apellidos de sus padres adoptivos y con ello, serán parte de una generación producto de un proceso social, político y cultural que busca la asimilación de estos núcleos familiares en todos los ámbitos de interacción social, como son la escuela, el trabajo, las instituciones públicas y los espacios de recreación.
Este avance por desgracia solamente se puede experimentar en la capital del país, donde el gobierno se ha esforzado por hacer que las cosas buenas sucedan, pues apenas cruzando las fronteras políticas de la ciudad, los derechos se desvanecen y la realidad para este tipo de familias se ensombrece.
E-mail: amedina27@yahoo.com.mx / Twitter: @antoniomedina41

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