OPINIÓN. AMLO: ¿conservador o liberal?

Por • 08 Feb 2012 • Por mis derechos

Antonio Medina reflexiona sobre la necesidad de que el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, incluya en su agenda los temas de la diversidad sexual y del respeto al derecho a decidir de las mujeres.

Por Antonio Medina

Andrés Manuel López Obrador es un personaje polifacético que en temas de trascendencia nacional ha aportado grandes avances al país. Con destreza política e inteligencia ha develado asuntos que han puesto en vilo al sistema político mexicano. A pesar de ello, hay temas que decidió dejar de lado cuando gobernó la Ciudad de México, como el de los derechos de las minorías sexuales y de salud de las mujeres, en específico, el tema del aborto.
El primer caso se sustenta con la falta de apoyo a la Ley de Sociedades de Convivencia que se propuso en 2001 en la capital del país cuando fue Jefe de Gobierno y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) tenía una mayoría abrumadora de perredistas afines a él. Respecto al aborto, simplemente mandó a la congeladora una propuesta de ley depurada y lista para aprobarse, que otorgaba el derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos.
Antes de ser Jefe de Gobierno, López Obrador tuvo acercamientos con activistas gays a quienes escuchó sin prometerles nada. Una vez en el cargo público, decidió no apoyar nada que tuviera que ver con la diversidad sexual, mientras que sus operadores políticos en la ALDF, encabezados por René Bejarano, contuvieron el férreo cabildeo de feministas y gays.
Durante más de un lustro, algunos activistas de la diversidad la sexual y algunos grupos de mujeres, consideraron pertinente que era mejor ceder en estos asuntos para que el principal líder de la izquierda pudiera llegar a la contienda electoral del 2006 sin temas que lo confrontaran con los poderes fácticos.
De hecho, hubo intelectuales de izquierda, claro, con argumentos más sofisticados, algunos académicos y funcionarios de alto nivel en el Gobierno del Distrito Federal (GDF) que así lo concibieron también, por lo que boicotearon desde sus clósets conservadores cualquier intento de la sociedad civil por avanzar en estos temas durante los años en que gobernó AMLO.
Y después sucedió lo que todos sabemos: AMLO tuvo muchísimos electores, casi gana la Presidencia de la República, y estos temas, a pesar de no haber sido motivo de conflicto con sus opositores y de no haber estado en su agenda electoral de aquel momento, no significaron nada frente a la campaña negativa que se orquestó desde Los Pinos en su contra y que lo estigmatizó como un “peligro para México”.
Finalmente el peje perdió por .56 por ciento en la contienda del 2006 y los temas que vetó fueron aprobados por sus sucesores Alejandro Encinas y Marcelo Ebrard, dos hombres que han intentado ser congruentes con sus discursos y las acciones políticas que emprenden.
En el caso de Ebrard, de quien se dudó en algún momento que aprobaría la Ley de Sociedades de Convivencia (por lo que se apresuró el voto antes de que saliera Encinas de su corto periodo como Jefe de Gobierno), sí le entró a los temas sin dudar, y no solamente le dieron mayor popularidad y legitimidad en su gobierno, sino que hizo de ambos tópicos toda una estrategia de gobierno al transversalizar los derechos ciudadanos con la no discriminación, la perspectiva de género y la diversidad social desde un amplio mosaico de pluralidades.
El famoso costo político que argumentaban algunos sobre temas controvertidos no ha causado efecto en el caso del actual Jefe de Gobierno, de quien se espera, de ganar López Obrador la contienda electoral del 2012, será un alto funcionario del posible gabinete de AMLO. Eso suena bastante bien, y ya nada más por ese motivo, vale la pena votar por Andrés Manuel.
En este sentido, queda peguntarse si Obrador, ahora sí, le entrará a estos temas como lo han hecho Encinas y Ebrard o la mayoría de las bancadas de izquierda en la Cámara de Diputados y la ALDF; o, en todo caso, si tomará en cuenta laPropuesta Programática 2012 del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas (que integra abiertamente diversidad sexual y aborto), quien el día de ayer, en un acto político, manifestó su apoyo a AMLO, y éste, rodeado de los principales líderes de la izquierda mexicana, dijo, vehemente y contundente, como es él cuando habla desde el corazón, que coincidía con la propuesta del ingeniero, la cual, por cierto, enfatiza en el Estado laico como un elemento fundamental de la vida nacional.
Sin duda, ha llegado el momento en que López Obrador sea claro en su postura respecto a estos temas, que lo han etiquetado como un político conservador, al excluir de su ideal de República Amorosa a quienes amamos a personas de nuestro mismo sexo y a quienes decidimos adoptar niños o niñas para formar familias diversas.
En todo caso, lo que se esperaría del candidato de las izquierdas en la actual contienda electoral, es que, independientemente de sus fobias o miedos personales, fuera congruente con los estatutos de esos partidos donde se pugna por los derechos de las minorías sexuales y por el derecho a decidir de las mujeres sobre sus propios cuerpos.
No es aceptable que un líder de izquierda, por no echarse encima a los curas y empresarios conservadores o por prejuicios personales, remita un tema de derechos de las minorías a referéndum, como intentó hacerlo con la Ley de Sociedades de Convivencia y que en fechas recientes esa idea ha deambulado por su mente en algunas entrevistas para salir del paso. Bien lo dijo la activista y ahora legisladora Enoé Uranga: “los derechos de las minorías no los pueden ni deben decidir las (supuestas) mayorías”.
En esta ocasión Andrés Manuel López Obrador no se puede lavar las manos, como planteó Alejandro Brito en su artículo “Pilatos Obrador”**, (La Jornada 18/12/2003), pues de hacerlo una vez más, la sociedad civil organizada debe tomar cartas en el asunto y pedirle una definición clara, sin demagogias ni medias tintas.
Dejar pasar el tema en este proceso, daría mucho de qué hablar del candidato de las izquierdas y de los partidos que lo apoyan, pero aún más del activismo, sea pro peje o anti peje. Eso no importa: es una cuestión de principios, como siempre dice AMLO. Y como de principios se trata, éste texto se lo dedico amorosamente a todos los y las activistas que aún creen que hacer política con diálogo respetuoso es posible, a pesar de nuestras diferencias de opinión… ¡dialoguemos!
*Correo electrónico: amedina27@yahoo.com.mx
Twitter: @antoniomedina41
Facebook: Antonio Medina
** http://www.jornada.unam.mx/2003/12/18/021a2pol.php?origen=opinion.php&fly=1

2 Comentario to “OPINIÓN. AMLO: ¿conservador o liberal?”

  1. José Guillermo López C. dice:

    Excelente artículo, gracias. En definitiva, Andrés Manuel no se ha pronunciado ni en favor ni en contra de temas de diversidad sexual, su enfoque ha sido otro. Sin embargo como bien su apunta, es tiempo de que defina su postura, misma que debe ser congruente con la de un partido de izquierda. Somos ya muchos en esta «minoría de orientación sexual» por lo que merecemos un candidato que apoye abiertamente nuestros derechos, tal como lo hizo Ebrard. Y sí, en definitiva, la Presidencia de AMLO le garantiza a Ebrard un cargo de Secretario, y éste a su vez nos garantiza cambios importantes en la agenda de diversidad sexual. Gracias nuevamente.

  2. vivian dice:

    La verdad es que a estas alturas de la contienda electoral no tenemos quien nos represente, no hay candidato que hable abiertamente del apoyo a la comunidad GLBT ojalá alguno de ellos se defina y sea congruente como dice la nota, pero de los 3 partidos el PRD es el que nos ha dado mayor apoyo aunque López Obrador no se defina.

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