Del “misterio de la iniquidad del mal” (Crónica de una cruzada homofóbica)*

Por • 16 Mar 2010 • Por mis derechos

El escritor Carlos Monsiváis reflexiona sobre las reacciones de odio que se desataron desde la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Revisa la historia de la homofobia en México, desde la época porfiriana cuando la policía irrumpió en un baile de parejas de hombres, hasta la declaración de Felipe Calderón que, “citando” a la Constitución, definió al matrimonio como la unión de hombre y mujer.

Carlos Monsiváis por Ricardo Ramírez Arriola

Carlos Monsiváis

(*Este es un texto publicado originalmente en la revista Nexos y reproducido con el consentimiento del autor)

De modo explícito, la ofensiva verbal de la derecha (conceptual, moral, jurídica, política) contra gays y lesbianas de 2010 es la más virulenta registrada en la historia de México. Hasta el momento, y esperamos que así siga, se ha confinado en las declaraciones aunque resultan imprevisibles las consecuencias. ¿Qué sucederá, muy especialmente en el sector de los católicos practicantes y de los núcleos fanáticos, con la descarga inmensa de prejuicios, intolerancia y odio, algo inconcebible a estas alturas del avance científico, la implantación creciente de los derechos humanos y el conocimiento de las leyes?

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El 21 de diciembre de 2009 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) con 39 votos a favor, 20 en contra y cinco abstenciones, aprueba el matrimonio homosexual, convirtiéndose en el primer lugar de América Latina en permitir estas bodas. También se elimina la contrapropuesta que impedía a las parejas homosexuales adoptar hijos. “Durante siglos leyes injustas prohibieron los matrimonios entre blancos y negros o indios y europeos, se prohibió el amor extranjero (…) hoy todas esas barreras han desaparecido”, afirma el diputado Víctor Romo, del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Los votantes de la iniciativa, presentada por el asambleísta Víctor Razú, son todos heterosexuales.

Ante esto responde Norberto Rivera, arzobispo primado de México:

La aprobación de estas leyes destructivas e inmorales, dejan en claro que el PRD actúa como instrumento del maligno haciendo presente en la sociedad el misterio de la iniquidad del mal, pues resulta evidente que legislar el crimen del aborto, la unión entre personas del mismo sexo, y peor todavía, el entregar a niños inocentes a la adopción de parejas del mismo sexo, atenta contra los mandatos de Dios y toda moral, y esto no puede ser aceptable para la conciencia de ningún cristiano… Las leyes inmorales e injustas carecen de toda legitimidad y recordemos a los fieles cristianos que en conciencia no pueden apoyar a sus autores bajo ninguna circunstancia si no quieren contradecir a su propia fe y entrar en su dinámica malévola y destructiva

Eso dice el clero católico: un partido, el PRD, es instrumento del maligno, se introduce en la sociedad el misterio de la iniquidad del mal, se atenta contra los mandatos de Dios y de toda moral, se emiten leyes carentes de toda legitimidad; en vista de lo anterior, se llama a los fieles cristianos a no apoyar a los autores de la ley bajo ninguna circunstancia, y a oponerse a la dinámica malévola y destructiva. Sin mínimas definiciones se revive el lenguaje del Santo Oficio, las andanadas contra el pecado nefando, esta vez ya sin los buenos servicios de sus instrumentos de persuasión: las jaulas colgantes, los potros de tortura, los aplastacabezas, las cunas de judas. La mentalidad teocrática quiere recobrar su poderío exterminador y doblegar al Estado. De allí la exhortación del cardenal de Guadalajara Juan Sandoval Íñiguez: “El Estado debe acatar la ley natural porque de continuar así, un día se aprobará, por mayoría, que robar no es crimen ni pecado que es lícito fornicar y cometer adulterio”. (La Jornada, 7 de febrero de 2010) ¿Cuál es la versión virtuosa de “fornicar”?

La cruzada contra el laicismo del papa Juan Pablo II interrumpe la “tolerancia” (tenue en el mejor de los casos) de un sector del clero. Y esto prosigue de modo exacerbado con el papa Benedicto XVI, decidido ahora a las guerras santas desarmadas porque las circunstancias actuales son muy distintas, y las homilías, al despertar, ya no se ven convertidas en autos de fe. Vale la pena entonces evocar sumariamente algunas etapas del odio eclesiástico y conservador a los derechos de la diversidad sexual.

Establezco ahora, con las imperfecciones del caso, algunas etapas del odio a lo diferente.

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Un comentario to “Del “misterio de la iniquidad del mal” (Crónica de una cruzada homofóbica)*”

  1. Noel Reyes dice:

    Interesantísimo Monsiváis.
    Como siempre con sus inteligéntes y amenas reflexiones nos hace disfrutar
    su lectura.
    Gracias a Letra S por sus artículos en general ,y por este de Monsi en particu
    lar y en ésta ocasión.

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